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Los mejores artículos sobre la vitamina D en 2015 -16

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by William B. Grant, PhD

La búsqueda de los beneficios saludables de la vitamina D continúa a un buen ritmo. Fueron 4356 los artículos publicados con la vitamina D en el título o en el abstract, y 4388 en 2016, de acuerdo a los listados de https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/. Estos incluidos en este artículo son la punta del iceberg. Los 18 artículos elegidos fueron estimados como representativos de aquellos más favorables a tener un impacto en las políticas médicas y en las actitudes públicas hacia la vitamina D, así como el impacto en los estudios en curso. Los temas resaltados en este artículo incluyen:

-¿Existen beneficios para la salud de la exposición a rayos ultravioleta no relacionados con la vitamina D?

-Beneficios de concentraciones más altas de 25-hidroxivitamina D durante el embarazo y lactancia

-Reducción del riesgo de cáncer a través de la suplementación de vitamina D

-El espectro de los síntomas del autismo se reduce con las concentraciones más altas de 25(OH)D.

-Los huesos rotos en la infancia, ¿abuso infantil o raquitismo?

-¿Son dañinas las altas concentraciones de 25 (OH)D?

-Conocimiento público de la vitamina D

-Incrementar las concentraciones de 25(OH)D a través de los suplementos alimenticios.

Breve descripción de los artículos

Exposición a los rayos ultravioleta

Durante los pasados años, ha habido un incrementado interés en los beneficios saludables de la exposición solar al sol. La exposición a los rayos solares ultravioleta es la fuente principal de vitamina D para la mayoría de gente. Estudios geográficos ecológicos han encontrado cantidades más bajas para un número de enfermedades donde la dosis de exposición solar a rayos ultravioleta es mayor. “Incluyendo anafilaxis / alergias alimentarios, dermatitis atópica y eczema, desorden de hiperactividad déficit de atención, autismo, dolor de espalda, cáncer, caries dental, diabetes mellitus tipo 1, hipertensión, enfermedad inflamatoria del intestino, lupus, mononucleosis, esclerosis múltiple, Parkinson, neumonía, artritis reumatoide y sepsis.

Estudios observacionales han encontrado concentraciones de 25(OH)D más altas asociadas con un menor riesgo de muchas enfermedades. El hecho de que los intentos controlados aleatorios de suplementación con vitamina D no hayan acompañado siempre estos estudios ha llevado a un número de investigadores a estudiar si hay beneficios saludables de la exposición al sol a través de mecanismos que no sean la producción de vitamina D. Cinco artículos que exploran esta cuestión están incluidos en lo más alto de la lista de artículos de vitamina D para 2015-16.

Uno de estos artículos es un resumen de presentaciones en una conferencia organizada por GrassrootsHealth en diciembre de 2014. Los vídeos de la conferencia están disponibles en http://ucsd.tv/vitamin-d-public-health/. La mayoría de presentaciones enfatizaron en estudios sobre el rol de la vitamina D en la exposición solar ultravioleta para una salud óptima, con ejemplos de reducción del riesgo de muchos tipos de cáncer, diabetes mellitus tipo 1, embarazos difíciles y resultados del parto. También se notificó que el cuerpo tiene varias adaptaciones fisiológicas para regular la exposición solar que reduce el riesgo de efectos adversos como cáncer de piel y melanoma.

Una reciente reseña mostró que los beneficios de la exposición solar incluyen menor índice de varios tipos de cáncer, enfermedad cardiovascular, Alzheimer/demencia, miopía y degeneración macular, diabetes y esclerosis múltiple. “El mensaje de evitar el sol debe ser cambiado a la aceptación de que la exposición al sol sin quemarse es suficiente para alcanzar el suero de 25(OH)D con una concentración de 30 ng/mL o mayor en cada exposición solar, y los beneficios generales de la exposición ultravioleta más allá de la vitamina D”. También se mostró que parte de la razón para reducir la exposición al sol es el cambio en el estilo de vida a lo largo de las últimas décadas, con más tiempo pasado en coches y edificios que en el pasado. Una mayor cantidad de exposiciones solares intermitentes está asociada con un riesgo incrementado de cáncer de piel y melanoma. Sin embargo, el riesgo de estos tipos de cáncer es enano en comparación con el reducido riesgo de cáncer interno debido a la exposición solar.

Es bien sabido que los índices de mortalidad son mayores en invierno que en verano. Posibles contribuciones a los factores de riesgo incluyen los cambios estacionales en la longitud de los días (fotoperiodo), luz solar visible o dosis de radiación ultravioleta, concentración de 25(OH)D, y temperatura. Un artículo publicado en 2015 encontró que “más de 4000 codificadores de proteínas mRNAs en los glóbulos blancos y tejido adiposo tienen perfiles de expresión estacional… Considerando la función de los tejidos, el sistema inmune tiene un profundo perfil pro-inflamatorio y transcriptómico durante el invierno europeo, con elevados niveles de receptor soluble IL-6 y proteína C-reactiva, biomarcadores de riesgo para enfermedades cardiovasculares, psiquiátricas y enfermedades autoinmunes que tienen incidencias altas en invierno. Los ritmos circadianos requieren así de una exploración más a fondo como colaboradores de varios aspectos de la enfermedad y fisiología humanas”. Será interesante seguir con una búsqueda adicional de este tema.

Un interesante experimento fue conducido en Dinamarca para determinar la máxima concentración de 25(OH)D obtenida en una exposición del 80% del cuerpo a rayos ultravioleta sin quemarse. Participaron veintidós daneses sanos con similar tono de piel claro, entre los 22 y los 62 años. La línea base de concentración de 25(OH)D fue de 134 nmol/L (54ng/mL). Los incrementos estuvieron asociados con el número de días, altura y polimorfismo del gen receptor de la vitamina D. Los factores limitantes del incrementos fueron la edad y la pigmentación constitutiva del factor de protección de la piel. Así, estos artículos muestran que personas diferentes incrementan las concentraciones de 25(OH)D en diferentes cantidades dependiendo de un número de factores personales.

¿Cómo procesa tu cuerpo la vitamina D?

La vitamina D3 (colecalciferol) es producida por la acción de la radiación UVB en el 7-dehidrocolesterol de la piel. La vitamina D circula entonces en la sangre y es convertida a 25(OH)D o calcidiol, en el hígado por la adición de un grupo hidroxilo (OH). Esta es la forma en la que circula la vitamina D que es generalmente medida para determinar el estado de la vitamina D. Otro grupo hidroxilo puede ser añadido por los riñones para formar 1,25-dihidroxivitamina D (1,25(OH)2D o calcitriol). Este es el metabolito activo de vitamina D. Ayuda a regular las concentraciones de calcio en la sangre. Puede también inducir a la producción de catelidicina, un poli péptido con propiedades antimicrobiales y anti endotoxina (contrarresta la endotoxina bacterial), que puede hacer frente a las infecciones. La mayor parte de la acción de la vitamina D es a través de la activación de los receptores de vitamina D (VDRs) por el calcitriol . Casi cada célula del cuerpo tiene un VDR. Están unidos a los cromosomas. Cuando los VDR están activados, la expresión de muchos genes se ve afectada, algunos son regulados hacia arriba y otros hacia abajo. Los órganos que requieren calcitriol, como aquellos afectados de cáncer, pueden también convertir el calcidiol en calcitriol.

La concentración de 25(OH)D durante el embarazo y la lactancia

Los resultados de dos estudios aleatorios controlados de suplementación de vitamina D con mujeres embarazadas en Carolina fueron reanalizados al mirar las concentraciones de 25(OH)D dentro de seis semanas más que la dosis de suplementación de vitamina D. El resultado fue que los nacimientos prematuros descendían constantemente cuando la concentración de 25(OH)D aumentaba. Las semanas de gestación al nacimiento variaban de 37 para una concentración de 25(OH)D de 8 ng/mL, a 39 semanas para 40 ng/mL, sin cambios significativos sobre 40 ng/mL. Las crecientes concentraciones de 25(OH)D desde 20 a 40 ng/mL redujeron el riesgo de partos prematuros en un 59%. Se nota que el análisis estadístico de estos paquetes de datos estuvo basado únicamente en la dosis de vitamina D, que no encontró un gran efecto. Los investigadores están ahora dándose cuenta que la dosis de vitamina D no está ligada directamente a la concentración de 25(OH)D, mientras que una alta concentración de 25(OH)D está unida a sustanciales resultados saludables, por lo que los resultados de los estudios aleatorios deberían ser conducidos y evaluados basándose en la mejora de las concentraciones de 25(OH)D, no en la dosis de vitamina D.

Un estudio aleatorio sobre vitamina D de 4400 IU/d de vitamina D· contra 400 IU/d de vitamina D3 fue conducido en mujeres embarazadas con un alto riesgo de enfermedad atópica en su familia en tres centros de Estados Unidos. La suplementación comenzó en las semanas 10-18. La hipótesis fue que cuanto mayor fuera la dosis de D3 reduciría el riesgo de desarrollar preeclampsia. Sin embargo, no hubo diferencia entre la preeclampsia asociada con las dosis de vitamina D. Sin embargo, el riesgo de preeclampsia fue una fuerte función de la concentración del suero 25(OH)D, cayendo del 11% cerca de 10ng(mL a menos de un 2% cerca de 70ng/mL. Este estudio es otro ejemplo excelente de por qué los estudios tradicionales aleatorios de vitamina D miran solo a la dosis de vitamina D y no pueden ser considerados fiables.

En otra de las series de estudios de vitamina D3, a las mujeres que estaban amamantando a sus hijos se les dio 400, 2400 o 6400 IU/d de vitamina D3. Los hijos de dichas mujeres recibieron 400 IU/d de vitamina D3. Las concentraciones de 25(OH)D de los niños cuyas madres recibieron 400 o 6400 IU/d fueron las mismas. Las concentraciones de 25(OH)D para los niños cuyas madres recibieron 2400 IU/d fueron inadecuadas. No hubo efectos adversos de 6400 IU/d.

Un metaanálisis de vitamina D o estudios aleatorios de suplementación de calcio más Vitamina D implicaron a mujeres embarazadas usando el enfoque Cochrane, encontró que las mujeres embarazadas con suplementación de vitamina D en dosis únicas o continuadas reducían el riesgo de preeclampsia, bajo peso al nacer y nacimiento prematuro. Sin embargo, cuando la vitamina D y altas dosis de calcio son combinadas, el riesgo de nacimiento prematuro se incrementa.

Cáncer

Dos de los artículos mencionados encontraron en el cáncer incidencias relacionadas con el 25(OH)D o la suplementación con vitamina D. Lo primero fue un análisis grupal de la incidencia de dos estudios, uno sobre la suplementación con vitamina D con mujeres blancas post-menopáusicas, no hispanas, residentes en Nebraska. El otro de una cohorte de voluntarios de mujeres blancas no hispanas participantes del grupo de GrassrootsHealth. Se encontró que el índice de incidencia descendió de un 2%/yr con 18 ng/mL a un 0,4% con 63 ng/mL.

Lo segundo fue un informe de una conferencia sobre los resultados de un estudio aleatorio de cuatro años en el que a mujeres post-menopáusicas se les dio o bien 2000 IU/d vitamina D más 1500 mg/d calcio o bien vitamina D y placebos de calcio. Los índices de incidencia de cáncer se redujeron en un tercio con el tratamiento. Basados en trabajos previos del mismo grupo así como búsquedas en otros estudios, la suplementación de calcio puede haber tenido que ver en un tercio del descenso. No obstante, este estudio añade a la literatura que la vitamina D reduce el riesgo de cáncer tanto como se ha encontrado en muchos estudios geográficos regionales y estudios observacionales únicos. Las mayores dosis de vitamina D3 habrían reducido el riesgo más allá de lo basado en los descubrimientos de los estudios observacionales.

Trastorno de espectro autista

El rol de la vitamina D en reducir el riesgo o los síntomas del trastorno del espectro autista han sido estudiados desde que John Cannel propuso la conexión en 2008. Dos artículos recientes de Egipto encontraron beneficiosos de la suplementación con vitamina D en los síntomas del autismo.

En el primer estudio, llevado a cabo en Egipto con 122 niños de edades entre 3 y 9 años con trastorno de espectro autista, los marcadores del autismo se encontró que eran inversamente correlativos con la concentración de 25(OH)D: las notas de la Escala de Valoración del Autismo Infantil mejoraron del 41 cerca de 8 ng/mL, a 30 para la concentración de 25(OH)D cerca de 25 ng/mL. 106 de los niños participaron en un estudio de etiqueta abierta en el que se les dio 300 IU/d de vitamina D/kg/d, sin exceder 5000 IU/día más allá de un periodo de tres meses. Después de la terapia de vitamina D, mejoras significativas fueron encontradas en la mayoría de las puntuaciones de la Escala de Valoración del Autismo.

En un estudio aleatorio sobre la vitamina D, niños autistas de 3-10 años fueron tratados con 300 IU/d de vitamina D/kg/día, sin exceder los 5000 IU/d, por un periodo de un mes. Las concentraciones de 25(OH)D se incrementaron de 26 ng/mL a 46 ng/mL. Las puntuaciones para comportamientos anormales se redujeron alrededor del 50%, aquellos con evaluación del tratamiento del autismo redujeron por cero de comunicación a 50% por comportamiento, mientras que la escala de responsabilidad social mejoró de cero a un 10%.

Huesos rotos en la infancia, ¿abuso infantil o raquitismo?

John Cannell y Michael Holick publicaron un informe señalando que las radiografías de huesos rotos en niños no debían ser usadas como una prueba definitiva de abuso infantil. En su lugar, debía ser usada una biopsia ósea. Las radiografía obvian el raquitismo el 80% de las veces. Este informe debe ayudar a reducir la retirada de custodia de niños con huesos rotos, por ser los padres sospechosos de abuso, cuando la realidad es que necesitan tratamiento para el raquitismo.

¿Son dañinas las altas concentraciones de 25(OH)D?

Una de las razones dadas por el Instituto de Medicina al recomendar las concentraciones de 25(OH)D para la buena salud eran solo 20 ng/mL y no más de 4000 IU/d de vitamina D tomada fue afectada sobre los efectos adversos reportados en las concentraciones de 25(OH)D más altas, a veces en curva en forma de J o de U (mayor riesgo a ambas concentraciones, altas y bajas). En respuesta, William Grant y otros investigadores de la vitamina D revisaron muchos de los estudios que hablaban de la concentración de 25(OH)D en forma de J o de U y las relaciones con los resultados en salud. Encontraron que muchos de estos estudios no estaban de acuerdo con otros estudios de mismo resultado, tales como el índice de todas las causas de mortalidad. Hubo una gran pequeña evidencia de que las concentraciones de 25(OH)D por encima de 100 ng/mL (250 nmol/L) eran dañinas. Una explicación propuso aclarar que los resultados fueron que los participantes en los estudios con altas concentraciones de 25 (OH)D podían haber empezado recientemente a suplementarse con vitamina D, quizá porque fueron advertidos por sus médicos de que tenían una deficiencia de vitamina D, y esa deficiencia de vitamina D no diagnosticada sería posteriormente definida durante el estudio.

Conocimiento público de la vitamina D

Un artículo publicado en Francia desveló que el público general no entiende muy bien la vitamina D. “Los participantes no siempre citan adecuadamente las fuentes de vitamina D (72% sólo de la exposición al sol, pescado grado: 61%), o los efectos en la salud (salud de los huesos 62-78%). A la inversa, mencionan fuentes incorrectas y efectos en la salud que no tiene aún consenso (cáncer de piel).

Incrementar la concentración de 25(OH)D a través de la suplementación alimentaria

Un artículo de Hayes y Cashman habla del caso de incrementar las concentraciones de 25(OH)D en el nivel de la población añadiendo vitamina D a los suplementos alimenticios, o añadiendo vitamina D a la comida, o dándole al ganado comida enriquecida con vitamina D para incrementar la concentración de 25(OH)D en productos animales como la carne, la leche y los huevos (biofortificación). Ellos señalan que la población general no toma suplementos de vitamina D, y que con programas bien diseñados, la gente podría obtener entre 400-800 IU/d de vitamina D a través de la comida que ingieren.

Conclusión y recomendaciones

Hay un consenso creciente de que las concentraciones óptimas de 25(OH)D están sibre los 40 ng/mL (100nmol/L). La exposición solar prudente parece ser la mejor manera de incrementar las concentraciones de 25(OH)D cuando sea posible. Tomar 1000-5000 IU/d de vitamina D cuando no sea posible, por ejemplo en invierno, es una buena alternativa. También es útil tener una concentración de 25(OH)D medida al haber grandes variaciones debido a factores genéticos y corporales. Ambos GrassrootsHealth y el Consejo de la Vitamina D ofrecen análisis de sangre con una gota de sangre, con un índice razonable. Estos exámenes son tan exactos como aquellos que usan un dibujo de sangre húmeda.

En los próximos años, los resultados de un gran número de estudios a gran escala sobre la vitamina C serán publicados. Mientras que la mayoría de los estudios aleatorios no incluyen las concentraciones de 25(OH)D como una importante consideración en su diseño o seguimiento, se espera que lo hagan, sin embargo, añadiendo apoyo adicional para el rol de la vitamina D en una salud óptima

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